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Por Leyre Gómez • Actualizado en febrero, 2026
Si estás planeando tu viaje por el sur de Tailandia, seguro que te has dado cuenta de que elegir qué ver en Krabi puede ser un lío por la cantidad de islas y playas que hay. Nosotros hemos recorrido la zona de arriba a abajo y te aseguramos que, aunque es un sitio muy turístico, todavía es posible disfrutar de sus rincones increíbles si sabes cómo organizarlo. En este post te contamos cuáles son nuestros lugares favoritos, desde cuevas escondidas hasta miradores que te quitan el aliento, para que aproveches tu tiempo al máximo.

Para nosotros, Krabi es sin duda uno de los mejores lugares que ver en Tailandia y un punto que no puede faltar en cualquier ruta por el sur del país. Lo que hace que este destino sea tan especial no es solo su costa, sino ese paisaje de formaciones kársticas que parecen salir directamente del mar y que crean un horizonte único en el mundo.
Es cierto que es un sitio muy turístico y que en temporada alta las playas principales están a tope, pero te aseguramos que tiene una explicación muy sencilla: aquí se encuentran algunas de las mejores playas de Tailandia y unos atardeceres que son difíciles de superar.
Una de las grandes ventajas que encontramos es que funciona como una base perfecta para moverte por toda la zona del mar de Andamán. Al estar tan bien conectado, puedes organizar excursiones de un día a lugares míticos como las islas Phi Phi o perderte por bahías mucho menos masificadas sin tener que cambiar de hotel cada dos noches. Esto hace que la logística sea súper cómoda si prefieres establecerte en un sitio y desde allí ir explorando los alrededores.

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Aunque a veces la cantidad de barcos y gente pueda agobiar un poco, creemos que sigue siendo una opción increíble para quienes buscan combinar relax, aventura y paisajes de postal. Al final, a pesar de la fama, se puede disfrutar muchísimo si sabes elegir bien los momentos y los rincones adecuados. Por eso hemos creado esta lista con las mejores cosas que ver en Krabi, para que vayas a tiro hecho y puedas aprovechar tu tiempo disfrutando de lo que de verdad merece la pena.
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Si quieres visitar toda la zona de Krabi, o tienes interés por conocer otros rincones de Tailandia, hemos preparado esta selección de posts para que puedas organizar tu viaje de la mejor manera:
TABLA DE CONTENIDOS

Para que puedas organizar tu ruta sin volverte loco, hemos preparado esta lista con los puntos que más nos gustaron de nuestra visita. Verás que hay opciones para todos los gustos: desde playas de postal hasta templos que requieren un poco de esfuerzo físico, pero te aseguramos que cada uno de estos sitios tiene algo especial que hace que recorrer los imprescindibles que ver en Krabi sea una experiencia súper completa.
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Aunque mucha gente piensa que es una isla, Railay es en realidad una península rodeada de enormes acantilados que impiden el acceso por tierra. Esto hace que solo se pueda llegar por mar, lo que le da un rollo mucho más especial. Verás que muchas excursiones organizadas la incluyen como una parada rápida de media hora, pero para nosotros la mejor forma de disfrutarla es ir por libre en barco desde el puerto de Ao Nang. El trayecto en longtail cuesta 100 baht por persona y en apenas quince minutos te plantan en la orilla.
Al ir por tu cuenta, puedes dedicarle medio día o un día entero para descubrir varias cosas en un mismo sitio. Aquí mismo se encuentran otros puntos de nuestra lista de qué ver en Krabi, como la famosa Phra Nang Cave o la Princess Lagoon (que es esa laguna secreta de la que todo el mundo habla).
En nuestro caso, creemos que merece mucho la pena ir sin prisas para explorar todos sus rincones. Eso sí, un consejo importante: si tienes pensado subir a alguno de los miradores o recorrer las cuevas (salvo la de Phra Nang, que no tiene ningún misterio para llegar), no olvides llevar buen calzado. El terreno es bastante escarpado y resbaladizo, así que mejor dejar las chanclas en la mochila para esos tramos.

Si hay algo que aparece en todas las listas sobre qué ver en Krabi, es sin duda el Tour de las 4 islas. Es la excursión estrella y una de las experiencias más completas para disfrutar del paisaje marino de la zona. Se puede contratar una vez estéis allí en cualquier puesto de Ao Nang, pero si queréis llevarlo ya organizado y no arriesgaros a quedaros sin plaza (sobre todo en temporada alta), podéis contratarlo con antelación desde este enlace.
Este tour suele hacerse en los típicos barcos de cola larga (longtail boats) o en lancha rápida, y recorre cuatro puntos que son auténticas postales de Tailandia: Koh Poda, Koh Gai (la famosa isla del Pollo por su forma), Koh Tub y Koh Mor. Lo más espectacular de la ruta es cuando baja la marea y aparece una lengua de arena blanca que une las islas de Koh Tub y Koh Mor, permitiéndote caminar literalmente por encima del agua entre ellas.
Un detalle importante que debéis tener en cuenta es que estas islas forman parte de un entorno protegido, por lo que hay que pagar la entrada al parque nacional de 200 baht. Normalmente este importe no está incluido en el precio del tour y se paga en efectivo al llegar a la primera isla. En nuestro caso, aunque sea una de las actividades más turísticas, creemos que es un imprescindible porque los paisajes y los ratos de snorkel que pasas allí son de lo mejorcito de todo el viaje.

El siguiente lugar en nuestra lista son las famosísimas Islas Phi Phi, un archipiélago que probablemente sea la imagen más icónica de toda Tailandia. Aunque nuestra recomendación personal es que intentes pasar una o dos noches en ellas para disfrutarlas con más calma, es habitual visitarlas en una excursión de un día desde Krabi. Es uno de los lugares más concurridos de todo el sudeste asiático, pero tenemos que reconocer que son increíblemente bonitas y que su fama está más que justificada.
Aquí es donde se encuentra la espectacular Maya Bay, la playa que se hizo mundialmente conocida por la película “La Playa” de Leonardo DiCaprio. Es un auténtico paraíso de arena blanca y aguas transparentes rodeado de acantilados gigantes. Eso sí, al llegar al muelle de Phi Phi Don os cobrarán 20 baht por persona en concepto de limpieza de la isla y, si vuestro tour entra en el área de Maya Bay, tendréis que pagar los 400 baht de la entrada al parque nacional (siempre que no los tengáis ya incluidos en el precio del tour).
A pesar de que suele estar lleno de gente y de que el tiempo de estancia en Maya Bay está controlado para proteger el ecosistema, sigue siendo uno de los lugares más bonitos del mundo. En nuestra opinión, es una parada obligatoria en cualquier lista sobre qué ver en Krabi porque el color del agua y la majestuosidad de sus paredes de piedra son algo que hay que vivir en directo al menos una vez.

Como os decíamos antes, a esta cueva podéis llegar caminando fácilmente si habéis decidido pasar el día en Railay, ya que no tiene ninguna pérdida ni requiere un gran esfuerzo físico. Lo que hace que este sitio sea tan especial (y un poco chocante al principio) es que está llena de ofrendas con forma de falo talladas en madera. La leyenda cuenta que aquí vive el espíritu de una princesa india que murió en un naufragio y los pescadores locales vienen a dejar estas figuras para pedir protección y buena pesca.
Más allá de la curiosidad de los símbolos de fertilidad, la ubicación de la cueva es una pasada porque está justo en la base de un enorme acantilado de piedra caliza que se asoma al mar. La combinación de las estalagmitas con el color turquesa del agua de fondo hace que sea una parada obligatoria en cualquier lista de qué ver en Krabi. Eso sí, al ser una playa tan bonita y de tan fácil acceso, suele haber bastantes barcos de excursiones parados justo enfrente, así que si podéis ir a primera hora o a última de la tarde, la disfrutaréis mucho más.

Continuamos nuestra lista con otro de los paisajes más brutales de la zona: la espectacular Hong Island. Para nosotros, este es uno de los puntos que no pueden faltar cuando planeas qué ver en Krabi, sobre todo por la variedad de paisajes que ofrece en un espacio tan pequeño.
Esta isla es famosa por sus aguas cristalinas y, sobre todo, por su nuevo mirador de madera que ofrece una panorámica de 360 grados sobre todas las pequeñas islas de los alrededores. Para visitarla tienes varias opciones: puedes contratar una excursión organizada o hacer como hicimos nosotros y utilizar un taxi-boat compartido desde el mostrador oficial de barqueros en Ao Nang. Esta opción cuesta unos 500 baht por persona y funciona de forma muy sencilla: compras el ticket, esperas a que se llene el barco y se te asigna un capitán. Ese mismo capitán será el encargado de llevaros, enseñaros la isla y recogeros a todos a las 3pm para volver a puerto.
Lo bueno de este sistema es que te permite disfrutar de más tiempo en la isla sin las prisas de los tours tradicionales. Además, el taxi-boat también suele entrar en la laguna escondida que tiene la propia isla de Hong, un rincón rodeado de paredes de roca altísimas que es una auténtica maravilla natural. Ten en cuenta que, al llegar a la isla, tendrás que pagar aparte la entrada al parque nacional, que actualmente cuesta 300 baht por adulto. Aunque ambas opciones son válidas, nosotros creemos que merece mucho la pena este formato porque te da mucha más libertad para explorar el mirador y la playa principal a tu ritmo.

Aunque no es la playa más espectacular del país si la comparamos con las de las islas, la playa de Ao Nang es el corazón de la provincia y un sitio con muchísima vida. Para nosotros es la base de operaciones perfecta porque desde aquí salen la gran mayoría de los barcos hacia Railay, las islas Phi Phi o Hong Island. Además, tiene un paseo marítimo enorme lleno de tiendas, agencias y masajes que viene genial para dar una vuelta cuando vuelves de las excursiones.
Lo que más nos gusta de esta playa son sus atardeceres. Al estar orientada al oeste, el sol cae justo por detrás de las formaciones rocosas que se ven en el horizonte y el cielo se pone de unos colores increíbles. Verás que mucha gente se junta en la arena con una cerveza o un coco para ver la puesta de sol antes de ir a cenar. Es un lugar muy cómodo para pasear y, aunque el agua no es tan cristalina como en otros puntos, el ambiente que tiene y la facilidad de tener todo a mano hacen que sea una parada obligatoria en tu ruta.

Continuando con el ambiente de la zona, una de las mejores cosas que ver en Krabi cuando cae el sol es, sin duda, el mercado nocturno de Ao Nang. Es el sitio perfecto para terminar el día después de haber estado de excursión por las islas, ya que es donde se concentra todo el jaleo y el mejor ambiente de la ciudad.
Para nosotros, este mercado es una parada obligatoria cada noche para cenar algo rico y barato. Se encuentra muy cerca de la playa y es un despliegue increíble de puestos de comida callejera, ropa y artesanía. Lo que más nos gusta es que puedes ir picando de diferentes sitios: desde los clásicos pad thai o brochetas de pollo (satay) hasta los famosos rotis de plátano y chocolate que son un vicio.
Lo mejor de este mercado, además de los precios, es el ambiente que se respira. Suele haber música en directo en una zona central con mesas donde te puedes sentar a comer tranquilamente con una cerveza bien fría. Aunque es un sitio muy orientado al turista, sigue siendo la mejor opción para probar sabores locales sin gastar mucho dinero y para empaparse del ritmo de vida de Krabi. Si buscáis un sitio con comida auténtica y mucha variedad, no podéis dejar de venir aquí al menos una noche durante vuestra estancia.

Dando un salto de la playa hacia el interior, el siguiente lugar de nuestra lista es el Tiger Cave Temple (o Wat Tham Suea). Es una de las visitas más exigentes físicamente, pero os aseguramos que el esfuerzo tiene una recompensa que merece muchísimo la pena.
Este templo es famoso por las increíbles vistas que ofrece desde lo más alto, pero para llegar hasta allí vas a tener que sudar la gota gorda. El camino consiste en subir exactamente 1.260 escalones, y no son unos escalones cualquiera: algunos son bastante altos y empinados, por lo que te recomendamos que te lo tomes con calma y lleves mucha agua. En nuestro caso, creemos que lo ideal es ir a primera hora de la mañana o al atardecer para evitar las horas de más calor, porque la humedad en la selva puede ser matadora.
Una vez arriba, te encuentras con una estatua gigante de un Buda dorado y unas vistas de 360 grados de toda la provincia de Krabi, con sus montañas kársticas y la costa de fondo. Es, sin duda, uno de los mejores puntos de qué ver en Krabi si buscas algo más que playa. El complejo del templo es gratuito y en la zona de abajo puedes ver la cueva que da nombre al lugar. Eso sí, mucho ojo con los monos que hay por todo el recinto: son expertos en robar comida o cualquier cosa que lleves suelta, así que mantened vuestras pertenencias bien vigiladas.
Para llegar hasta aquí tienes varias opciones. Puedes ir por libre alquilando una moto (es un trayecto de unos 30-40 minutos desde Ao Nang) o pedir un Bolt o Grab, que suelen funcionar muy bien y salen bastante económicos si sois dos. Si no te apetece conducir o prefieres que te lleven y te expliquen un poco más sobre el lugar, también puedes unirte a esta excursión al Templo de la Cueva del Tigre, Piscina Esmeralda y Excursión a las Aguas Termales.

Otro planazo para cambiar de aires y alejarse un poco de la costa es visitar la Emerald Pool (o Sa Morakot). Esta piscina natural es famosa por el color verde esmeralda tan intenso de sus aguas, que se mantienen así de cristalinas gracias a los minerales que bajan de las montañas. Es un rincón increíble para disfrutar de un entorno de selva totalmente diferente a lo que verás en las islas.
Para llegar a la piscina principal tendrás que caminar unos 800 metros por un sendero de madera que atraviesa el bosque. El agua está a una temperatura súper agradable y el baño es una gozada, aunque os avisamos de que al ser uno de los sitios más populares que ver en Krabi, suele llenarse bastante a partir de mediodía. Por eso, si vais por vuestra cuenta en moto o Bolt, lo mejor es intentar llegar temprano.
Un detalle importante es que la entrada al parque cuesta 400 baht por persona para extranjeros. Además, si sigues caminando por el sendero unos 600 metros más, llegarás a la Blue Pool. En esta no está permitido bañarse porque el suelo es inestable y el agua está muy caliente, pero el color azul eléctrico que tiene es tan irreal que merece mucho la pena acercarse solo para ver el espectáculo.
Siguiendo con la zona de Railay, no podemos olvidarnos de la Bat Cave (la Cueva de los Murciélagos). Es el punto perfecto para los que buscan un poco más de aventura y una de las mejores vistas de toda la península, aunque sorprendentemente mucha gente se la salta.
Esta cueva no tiene nada que ver con la de Phra Nang que vimos antes: esta es para exploradores de verdad. Se encuentra en el extremo oeste de la playa de Phra Nang (al lado contrario de donde están las ofrendas de madera) y, para llegar, tendrás que seguir un pequeño sendero que sale de la arena y subir por unas escaleras de bambú un poco destartaladas y alguna cuerda. No es una escalada profesional, pero sí requiere un poco de agilidad y, sobre todo, calzado cerrado, porque el suelo dentro de la cueva puede resbalar bastante debido al guano (sí, excremento de murciélago).
Lo mejor de la Bat Cave no es solo ver a los murciélagos en el techo, sino atravesar el túnel de roca hasta llegar a una apertura en el acantilado. Desde ahí tienes una panorámica brutal de Railay West y Tonsai que muy pocos turistas llegan a ver. Es una experiencia de unos 20 minutos que te hace sentir un poco como Indiana Jones. Lo mejor de todo es que el acceso es gratuito, ya que no está gestionada como un parque nacional cerrado. Eso sí, os recomendamos llevar una linterna (la del móvil puede servir) para ver bien dónde pisáis, ya que hay tramos de oscuridad total.

Si buscas un desafío físico de verdad en Railay, la Princess Lagoon (también conocida como el Secret Lagoon) es el lugar más exigente de toda la zona. Se encuentra escondida en el corazón de los acantilados y el acceso está en el mismo camino que une Railay East con la playa de Phra Nang.
Es importante saber que el camino es bastante complicado: no es un sendero al uso, sino una trepada por paredes de roca y raíces donde tendrás que usar cuerdas que ya están instaladas para poder subir al mirador y, posteriormente, bajar hacia la laguna. El terreno suele estar muy resbaladizo debido al barro rojo típico de la zona, lo que hace que sea una ruta técnica no apta para todo el mundo ni para ir en chanclas.
Mucha gente se queda únicamente en el mirador de Railay, que es la primera parada de la subida y ofrece unas vistas espectaculares de las dos bahías. Sin embargo, para llegar a la propia laguna, hay que realizar un descenso casi vertical por la pared de roca. Una vez abajo, te encuentras con una piscina de agua salada rodeada de paredes de piedra caliza altísimas, un paisaje que parece sacado de una película. Ten en cuenta que, si decides intentarlo, lo ideal es hacerlo cuando no ha llovido recientemente para evitar que el camino sea una pista de patinaje de barro.
Para terminar con los lugares imprescindibles que ver en la provincia, hay que dedicarle un espacio a Krabi Town. Aunque la mayoría de los viajeros pasan de largo para ir directos a las playas, este pueblo es el sitio ideal para ver cómo es realmente la vida local tailandesa, lejos del postureo de los resorts y los precios inflados de la costa.
Lo mejor de Krabi Town es pasear por su orilla del río al atardecer, donde puedes ver las famosas estatuas del cangrejo gigante y el águila, que son los símbolos de la ciudad. Es una zona muy tranquila y agradable para caminar antes de que empiece el movimiento nocturno. Además, al ser una ciudad local y no puramente turística, aquí encontrarás mercados mucho más auténticos y precios bastante más bajos que en Ao Nang, tanto en comida como en masajes o compras.
Si tu visita coincide con el fin de semana, no te puedes perder el Krabi Night Market (el Walking Street), que se monta de viernes a domingo. Es mucho más grande y variado que el de Ao Nang: aquí hay muchísimos puestos de comida donde prueban cosas nuevas los propios tailandeses y suele haber espectáculos de niños locales o músicos en un escenario central. Es el lugar perfecto para despedirte de Krabi con un buen sabor de boca, probando platos tradicionales rodeado de gente local.
Elegir bien dónde dormir es clave para que tu viaje sea cómodo, ya que las distancias en Krabi pueden engañar. La zona más popular es Ao Nang, que funciona como base de operaciones perfecta porque tiene la mayor oferta de restaurantes y mercados. Sin embargo, si buscas algo más tranquilo pero cerca de todo, la zona de Nopparat Thara es una excelente alternativa.
Nosotros nos quedamos allí, concretamente en el Baan Thara Guesthouse, y aunque estaba un poquito alejado del bullicio principal, estaba genial para lo que buscábamos y muy bien de precio. Las habitaciones estaban muy limpias y, para nosotros, fue un acierto total porque podíamos disfrutar de la tranquilidad al llegar por la noche con una relación calidad-precio imbatible.
Para los que buscan desconexión total y paisajes de postal, la mejor opción es alojarse directamente en Railay. Al ser una península accesible solo en barco, el ambiente cuando se van las excursiones de un día es mágico, aunque los precios son bastante más altos y estarás más limitado para moverte por libre al interior. Por otro lado, si prefieres sumergirte en la cultura local y ahorrar al máximo, Krabi Town es una buena opción, pero ten en cuenta que no tienes playa y dependerás de transporte para cualquier visita a la costa.
Comer en esta zona de Tailandia puede salir un poco más caro que en el norte, ya que el turismo manda en los precios. Sin embargo, si te alejas de los sitios más enfocados al “postureo”, vas a encontrar joyas locales con un sabor increíble. Estos son los lugares que te recomendamos probar:

Para que tu paso por esta zona de Tailandia sea perfecto, lo más importante es organizar bien los tiempos. Krabi es una provincia muy grande y los puntos de interés están repartidos entre la costa, las islas y el interior selvático, así que no intentes verlo todo en un suspiro si no quieres pasarte el día corriendo de un lado para otro.
Bajo nuestra experiencia, lo ideal para conocer los imprescindibles son 4 días completos, siempre y cuando consideres que las Islas Phi Phi se merecen una escapada aparte de una o dos noches (algo que recomendamos totalmente para verlas con calma). Si no tienes pensado dormir allí, incluirlas como una excursión de un día desde Krabi es posible, pero te dejará con menos tiempo para el resto.
Aquí tienes cómo organizaríamos nosotros esos 4 días aprovechando el tiempo a tope:

Para que tu viaje sea un éxito, es fundamental acertar con el clima, ya que en esta zona de Tailandia las lluvias pueden ser muy intensas y condicionar totalmente las excursiones en barco. La mejor época para visitar Krabi es la que va desde noviembre hasta abril, que coincide con la temporada seca.
Durante estos meses el mar está en calma, el agua tiene ese color turquesa que ves en las fotos y el sol brilla casi todos los días, lo que es ideal para disfrutar de Railay y las islas. Dentro de este periodo, los meses de diciembre, enero y febrero son los más populares y, por lo tanto, cuando más gente vas a encontrar en los puntos turísticos y cuando los precios del alojamiento suben más.
Si prefieres evitar las aglomeraciones y no te importa arriesgarte un poco, los meses de transición como mayo y octubre pueden ser una buena oportunidad para encontrar mejores ofertas, aunque ya empieza a aumentar la probabilidad de chubascos. Por el contrario, la época que nosotros intentaríamos evitar si es posible es la que va de junio a septiembre, que es el pico de la temporada de monzones. En estos meses el mar suele estar bastante picado, lo que puede provocar que cancelen las salidas de los barcos a las islas por seguridad, y las lluvias, aunque a veces son cortas y fuertes, pueden ser constantes durante varios días seguidos.
Para que no te pille nada por sorpresa mientras exploras, aquí tienes unos cuantos consejos básicos que te ahorrarán tiempo y algún que otro quebradero de cabeza:

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Esperamos que este listado de los mejores lugares que ver en Krabi te sirva para no perderte nada importante durante tu paso por esta zona de Tailandia. Desde los acantilados de Railay hasta los templos escondidos en la selva, esta provincia tiene rincones para todos los gustos y estamos seguros de que te va a alucinar. Si tienes alguna duda sobre alguno de estos sitios o quieres recomendarnos algún otro rincón que no hayamos incluido, te esperamos abajo en los comentarios para seguir compartiendo consejos de viaje.
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