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Por Urko Nalda • Actualizado en febrero, 2026
Si hay un lugar en Tailandia que nos ha dejado con la boca abierta, ese es, sin duda, el Parque Nacional de Khao Sok. Para nosotros, este rincón es la joya de la corona del sur del país: una mezcla alucinante de selva virgen, montañas de piedra caliza y ese color azul eléctrico del lago que parece sacado de una película. En esta guía te contamos todo lo que hemos aprendido explorándolo para que tú también puedas disfrutarlo al máximo, desde cómo llegar hasta dónde dormir en una cabaña flotante. Si buscas naturaleza en estado puro y quieres salirte un poco de las típicas rutas de playa, quédate con nosotros porque Khao Sok te va a flipar.

Si tuviéramos que elegir un solo lugar que represente la fuerza de la naturaleza tailandesa, ese sería el Parque Nacional de Khao Sok. No solo es uno de los parques nacionales más espectaculares del sudeste asiático, sino que para nosotros es, indiscutiblemente, uno de los mejores lugares que ver en Tailandia. Lo que hace que este sitio sea tan especial es su combinación única de dos mundos: una de las selvas tropicales más antiguas del planeta y un lago inmenso que parece sacado de otro mundo.
Tenéis que saber que la selva que rodea el parque tiene más de 160 millones de años, lo que la hace incluso más antigua y diversa que la selva amazónica. Caminar por aquí es como viajar en el tiempo entre árboles gigantescos, lianas y una biodiversidad brutal. Pero el verdadero protagonista de las fotos de Instagram es el Lago Cheow Lan. Aunque por su belleza parezca un paraje virgen, en realidad es un lago artificial creado en 1982 tras la construcción de la presa de Ratchaprapha.

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Al inundar el valle, las antiguas cumbres de las montañas quedaron aisladas, creando esas famosas formaciones kársticas de piedra caliza que emergen del agua turquesa como si fueran rascacielos naturales. Visitar el parque es una experiencia completa: puedes estar haciendo un trekking bajo la lluvia por la mañana y terminar el día durmiendo en una cabaña flotante en medio del silencio absoluto del lago. Si sois amantes de la naturaleza y buscáis algo más que sol y playa, os aseguramos que Khao Sok os va a robar el corazón tanto como a nosotros.
Sabemos que organizar la logística en esta zona de Tailandia puede parecer un poco lío al principio, pero no os preocupéis porque para eso estamos aquí. Hemos preparado esta guía completa de Khao Sok basándonos en nuestra experiencia recorriendo la zona, para que no tengáis que romperos la cabeza buscando transportes o decidiendo qué excursión vale más la pena.
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Para que os ubiquéis rápidamente, el Parque Nacional de Khao Sok se encuentra en la provincia de Surat Thani, justo en el corazón del sur de Tailandia. Lo que lo hace tan estratégico es su ubicación: está situado casi a medio camino entre la costa del Mar de Andamán y el Golfo de Tailandia.
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Esto significa que es el puente perfecto si vuestro plan es cruzar de un lado al otro del país. Se encuentra aproximadamente a unas dos o tres horas de puntos turísticos clave como Phuket, Krabi o el puerto de Donsak (donde se cogen los ferries para Koh Samui). A pesar de estar “en medio de todo”, en cuanto cruzas los límites del parque la sensación es de estar en un lugar remoto y salvaje, lejos del bullicio de las zonas más masificadas.
Es importante diferenciar que la zona de visita se divide principalmente en dos puntos de acceso que están a unos 60 km de distancia entre sí:
Khao Sok Village: es el pueblo principal donde se encuentra el centro de visitantes y la mayoría de los trekkings por la selva.
El Lago Cheow Lan: el acceso se realiza a través de la presa de Ratchaprapha, que es donde se sube a los famosos botes de cola larga para ir a las cabañas flotantes.

Lo bueno es que, aunque el Parque Nacional de Khao Sok se sienta como un lugar remoto y salvaje, llegar hasta allí es mucho más fácil de lo que parece. No hace falta que os volváis locos con la logística; la red de transportes en esta zona de Tailandia funciona como un reloj y está súper acostumbrada a mover a viajeros que, como nosotros, quieren cruzar de una costa a la otra. Hay opciones para todos los gustos y presupuestos, desde pillar un vuelo rápido hasta subirse a las míticas furgonetas que te llevan a cualquier parte por poco dinero. Para que no tengáis ninguna duda, os hemos desglosado las mejores formas de llegar según desde dónde vengáis, así que solo tenéis que elegir vuestro punto de partida y echar a andar.
Esta es la opción más inteligente si voláis desde Bangkok. Nada más salir de la zona de equipajes del aeropuerto de Surat Thani (URT), veréis varios mostradores que ofrecen traslados directos. Nosotros os recomendamos coger una minivan compartida; el trayecto dura unas 2 horas y cuesta entre 250 y 400 THB según la temporada. Es fundamental que vuestro vuelo llegue antes de las 14:00, ya que después de esa hora es mucho más difícil encontrar transporte público. Si llegáis más tarde o simplemente preferís ir más cómodos, podéis conseguir un taxi privado por unos 1.000 THB que os dejará en la puerta de vuestro alojamiento en un momento.

Si estáis disfrutando de las playas de Phuket, llegar a Khao Sok es muy sencillo. Tenéis autobuses locales y minivans que salen diariamente desde la Terminal de Autobuses 2 de Phuket. El viaje dura aproximadamente entre 3 y 4 horas y los precios rondan los 300 THB. Es una ruta muy panorámica donde empezaréis a ver cómo el paisaje cambia de costa a selva montañosa. Si preferís la comodidad total, un traslado privado os recogerá en la puerta de vuestro hotel y os dejará en el centro del pueblo en poco más de 3 horas.
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Desde la zona de Krabi, el trayecto es uno de los más cortos y cómodos, durando unas 2,5 o 3 horas. Hay furgonetas que salen tanto desde Ao Nang como desde la ciudad de Krabi varias veces por la mañana. El precio suele estar sobre los 400 THB. Para nosotros es la conexión ideal si estáis haciendo una ruta por el sur, ya que apenas perdéis tiempo en el traslado y podéis aprovechar la tarde para hacer un primer paseo por la selva.
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Si venís de las islas del otro lado, lo más práctico es reservar un billete combinado con compañías como Lomprayah o Seatran. El ticket ya te incluye el ferry hasta el puerto de Donsak y la minivan que te lleva directa al parque. Dependiendo de si salís de Koh Samui o Koh Tao, el viaje os llevará entre 4 y 6 horas en total.
Para los que buscáis una experiencia diferente (y ahorraros una noche de alojamiento), existe la opción del ferry nocturno (Night Boat), especialmente desde Koh Tao. Estos barcos salen sobre las 21:00 o 22:00 y llegan al puerto de la ciudad de Surat Thani a primerísima hora de la mañana (sobre las 05:30). Es una opción más lenta y básica, con colchonetas para dormir, pero os permite enlazar con la primera minivan hacia Khao Sok y estar en el parque antes que nadie.
Elegir el momento ideal para visitar el Parque Nacional de Khao Sok es clave, aunque ya os adelantamos que, al ser una selva tropical, el riesgo de lluvia existe prácticamente todo el año. La temporada seca, que va de diciembre a marzo, es oficialmente la mejor época si queréis asegurar cielos despejados y un lago de color turquesa intenso. En estos meses el clima es mucho más estable y los senderos de trekking están menos embarrados, lo que facilita mucho las caminatas por la jungla. Sin embargo, tened en cuenta que es temporada alta y los precios suben, además de que las famosas cabañas flotantes se llenan con meses de antelación.
Si por el contrario buscáis una experiencia más salvaje y solitaria, la temporada de lluvias (de mayo a octubre) tiene un encanto brutal. La selva se vuelve de un verde eléctrico casi irreal, las cascadas bajan con muchísima fuerza y es más fácil ver fauna activa. Lo malo es que os va a tocar mojaros (y mucho), los senderos se llenan de sanguijuelas y algunas cuevas pueden estar cerradas por seguridad si el nivel del agua sube demasiado. Nosotros creemos que los meses de noviembre y abril son el equilibrio perfecto: pilláis el cambio de estación, evitáis las masas de turistas y, con un poco de suerte, disfrutaréis de días espectaculares de sol.

Si habéis llegado hasta aquí buscando aventura, os aseguramos que no os vais a aburrir. Lo mejor de este lugar es que ofrece planes para todos los ritmos: desde momentos de desconexión absoluta flotando en el lago hasta caminatas intensas donde la humedad y los sonidos de la selva os harán sentir como auténticos exploradores. El Parque Nacional de Khao Sok es mucho más que una foto bonita, es un destino para vivirlo con los cinco sentidos, ya sea navegando entre rocas gigantescas o buscando gibones entre las copas de los árboles. Aquí os contamos cuáles son, para nosotros, las experiencias que no pueden faltar en vuestra ruta para que aprovechéis cada minuto en este paraíso.
El Lago Cheow Lan es, sin duda, la imagen más icónica de todo el parque nacional y el lugar que os hará sentir que estáis en otro planeta. Navegar por sus aguas turquesas rodeados de enormes montañas de piedra caliza que emergen verticalmente cientos de metros es una experiencia que no se olvida fácilmente. El paisaje es tan brutal que muchos lo comparan con la famosa Bahía de Ha Long en Vietnam o con los escenarios de la película Avatar. El punto más fotografiado son los Khao Sam Roei, tres formaciones rocosas que se han convertido en el símbolo del lago y que vuestro barquero os enseñará seguro.
La mejor forma de disfrutarlo es contratando un tour en un long-tail boat (el típico bote de cola larga tailandés), ya sea para pasar el día o, nuestra opción favorita, para quedaros a dormir en una de las cabañas flotantes. Estar en medio del lago cuando cae el sol, sin cobertura y rodeados solo por el sonido de la selva, es algo mágico. Además de alucinar con las vistas, en el lago podréis hacer kayak, bañaros en aguas súper tranquilas y, si tenéis suerte, ver de lejos a alguna familia de monos o incluso elefantes acercándose a la orilla para beber.

Si creíais que la selva era impresionante de día, esperad a ver cómo se transforma cuando cae el sol. El safari nocturno es, para nosotros, una de las actividades más auténticas porque es cuando la jungla realmente “despierta” y el sonido de los insectos y las aves se vuelve ensordecedor. La mayoría de estos tours salen sobre las 19:00 o 19:30 y duran unas dos horas. Equipados solo con una linterna frontal y acompañados por un guía experto, os adentraréis en la oscuridad total para buscar la fauna que solo se deja ver de noche.
Es alucinante lo que un buen guía puede encontrar con solo un rayo de luz: desde tarántulas y escorpiones que brillan bajo luz ultravioleta hasta ranas de colores, serpientes descansando en las ramas o incluso el esquivo slow loris. No es un trekking físicamente exigente, ya que se camina despacio y en silencio para no asustar a los animales, pero la sensación de estar en mitad de una de las selvas más antiguas del mundo a oscuras es de las que te ponen los pelos de punta. El precio suele rondar los 600 THB por persona (más la entrada al parque si no la tenéis ya de ese día).

Explorar las entrañas de las enormes montañas de piedra caliza es una de las actividades más impactantes del parque. El paisaje kárstico no solo es impresionante por fuera, con esos “rascacielos” de roca, sino que por dentro esconde un laberinto de cuevas fascinantes. La más accesible y visualmente increíble es la Pra Kai Petch Cave, también conocida como la Diamond Cave. Se llama así porque sus paredes están cubiertas de minerales que, al recibir la luz de las linternas, brillan como si fueran auténticos diamantes. Es una cueva bastante amplia donde podréis ver estalactitas y estalagmitas enormes en un entorno que parece de película.
Además de esta, existen otras opciones para los que buscan experiencias más intensas. Por ejemplo, la Nam Talu Cave es famosa por ser una “cueva de río” donde el agua puede llegarte por la cintura mientras la atraviesas. También está la Coral Cave, donde se pueden ver fósiles de coral que demuestran que toda esta zona estuvo sumergida bajo el océano hace millones de años. Eso sí, recordad siempre que el acceso a muchas de ellas depende totalmente del nivel del agua y del clima, por lo que los guías suelen decidir en el momento cuál es seguro visitar para evitar sustos.

Dormir en medio del lago es, sin ninguna duda, la experiencia estrella y lo que hace que este viaje sea inolvidable. No hay nada como despertarse con el sonido de los gibones de fondo y abrir la puerta de tu habitación directamente al agua. Tenéis que saber que hay bastantes opciones de alojamientos flotantes repartidos por el lago, y la experiencia cambia un poco dependiendo de lo que busquéis y de vuestro presupuesto.
Por un lado, están los bungalows que gestiona el propio parque, que son los más sencillos y baratos. Son cabañas de madera muy básicas, con lo justo para dormir y baño compartido, pero tienen ese punto auténtico de estar desconectado de todo. Si preferís algo más de comodidad, también han ido abriendo resorts privados que están genial, con su baño propio dentro de la cabaña, camas más cómodas e incluso kayak gratis en la puerta para que salgas a remar cuando quieras.
Casi todos estos sitios funcionan con paquetes de 2 días y 1 noche que ya te incluyen la recogida en la presa, las comidas (que suelen estar riquísimas) y las excursiones en barca para ver animales al amanecer. Un consejo: reservad con tiempo, sobre todo si queréis ir a uno de los resorts privados más conocidos, porque las plazas vuelan y más si vais en temporada alta.

Esta parte es fundamental porque, al principio, organizar la logística del Parque Nacional de Khao Sok puede parecer un auténtico lío. Entre que el pueblo y el lago están a una hora de distancia, que hay que cuadrar barcas, minivans y entradas, es normal que os entren las dudas. Sin embargo, la realidad es que es súper sencillo de gestionar. Al ser un destino tan maduro, todos los alojamientos y empresas de la zona están acostumbradísimos a coordinar estos traslados. Tanto si reserváis una noche en un hotel por vuestra cuenta como si contratáis un paquete cerrado, ellos os van a facilitar la vida al máximo ayudándoos con cada paso de la experiencia.
Nosotros, por ejemplo, lo hicimos con Smiley Khao Sok y no podemos estar más contentos con la decisión. Tenéis que saber que son uno de los operadores más grandes de la zona y manejan a muchísima gente, lo que puede imponer un poco al principio, pero la realidad es que están muy bien organizados y funcionan como un reloj. Optamos por su paquete de 3 días y 2 noches, que nos pareció la forma más equilibrada de verlo todo sin prisas y con un precio súper competitivo: pagamos unos 85 € por persona por toda la experiencia.
Lo mejor de este tipo de paquetes es que tienen un precio súper asequible: en la categoría que elegimos nosotros, pagamos unos 85€ por persona por toda la experiencia de los tres días. Tened en cuenta que a este precio hay que sumarle aparte la entrada oficial al parque nacional y cualquier actividad extra que queráis añadir la primera noche. Nosotros no lo dudamos y nos apuntamos al safari nocturno, que fue el complemento perfecto para cerrar el primer día antes de poner rumbo al lago.

Si os preocupa el tema de la comida, podéis estar tranquilos porque opciones no os van a faltar. En la zona del pueblo de Khao Sok, justo donde están la mayoría de los alojamientos, hay bastantes restaurantes a lo largo de la calle principal. Es verdad que por lo general son sitios muy enfocados al turista y a veces se pierde un poco esa esencia local, pero la calidad suele ser bastante buena en casi todos.
Sin embargo, tenemos que recomendaros uno donde nosotros comimos de maravilla: el Pawn’s. No solo nos trataron genial, sino que allí probamos uno de los mejores Massaman Curry que hemos comido en toda Tailandia. Si pasáis por el pueblo, hacednos caso y dadle una oportunidad porque merece mucho la pena. Recordad que si contratáis un paquete para ir al lago, lo normal es que todas las comidas allí ya estén incluidas, así que aprovechad para disfrutar de la gastronomía del pueblo antes de poner rumbo a las cabañas flotantes.

Después de nuestra experiencia explorando la selva y el lago, nos hemos dado cuenta de que hay cuatro o cinco detalles que pueden marcar la diferencia entre disfrutar a tope o pasarlo un poco regular. No es que sea un viaje extremo, pero al estar en una de las zonas más húmedas de Tailandia y en un entorno tan salvaje, conviene ir un mínimo de preparados para no llevarse sorpresas. Aquí os dejamos nuestros consejos prácticos y todo lo que nosotros meteríamos en la mochila si volviéramos mañana mismo, para que vuestra única preocupación sea alucinar con el paisaje
A la hora de preparar el equipaje para el Parque Nacional de Khao Sok, la regla de oro es “menos es más”, especialmente si vais a dormir en el lago. La mayoría de alojamientos en el pueblo os permitirán dejar vuestra mochila grande o maleta en consigna y llevaros solo lo necesario para la noche en las cabañas flotantes. Esto es lo que no puede faltar en vuestra mochila pequeña:

A la hora de visitar el Parque Nacional de Khao Sok, hay un par de pagos obligatorios que debéis tener en cuenta y que siempre se pagan en efectivo. La entrada oficial al parque nacional tiene un coste de 300 THB para adultos (unos 150 THB para niños). Un detalle importante es que esta entrada, por lo general, solo es válida para un día. Sin embargo, hay un pequeño truco: si compráis la entrada después de las 16:30, os servirá también para todo el día siguiente, lo cual viene genial si planeáis hacer el safari nocturno esa misma tarde.
Además de la entrada oficial, si vuestro plan incluye ir al lago (que es lo más probable), hay una tasa extra que se paga justo antes de embarcar. En el muelle de la presa de Ratchaprapha, tendréis que abonar una tasa de uso del muelle que suele ser de 20 THB por persona. No es mucho, pero es de esos pagos pequeños que si no llevas suelto te pueden retrasar un poco. Recordad llevar siempre dinero en efectivo suficiente, porque una vez que estéis en el muelle o dentro del parque, encontrar un cajero es misión imposible.

Para nosotros, el tiempo ideal para disfrutar del parque sin ir con la lengua fuera son 3 días y 2 noches. Como os contábamos antes, esta fue la opción que elegimos nosotros y nos parece la más equilibrada: te permite pasar la primera tarde explorando el pueblo y haciendo el safari nocturno, y dedicar los otros dos días completos a la experiencia del lago y las cabañas flotantes. Menos de esto se nos hace muy corto, sobre todo porque los traslados desde ciudades como Phuket o Krabi ya te comen media mañana, y sería una pena llegar al lago y tener que irte casi al momento.
Si sois unos locos del trekking y la naturaleza y queréis hacer rutas más profundas por la selva o visitar varias cuevas, entonces os diríamos que ampliéis a 4 días y 3 noches. Esto os daría margen para pasar dos noches en el pueblo y hacer caminatas más largas (como la de buscar la Rafflesia, la flor más grande del mundo) antes de poner rumbo al lago. Lo que no os recomendamos para nada es intentar hacerlo en un solo día desde Phuket o Krabi. Os pasaréis más horas en la furgoneta que disfrutando del parque y os perderéis lo mejor: la paz de dormir rodeados de agua y sonidos de la jungla.

Lo primero y más importante es el respeto absoluto por el entorno: está prohibido llevar plásticos de un solo uso al interior del parque y al lago. Los guardas suelen ser bastante estrictos con esto, así que lo ideal es que llevéis vuestra propia botella reutilizable y evitéis las bolsas de plástico innecesarias. Tampoco está permitido alimentar a los animales salvajes ni recolectar plantas o corales en las cuevas. Recordad que estamos en una de las zonas con mayor biodiversidad del mundo y nuestra huella debe ser mínima.
En cuanto a la seguridad personal, el consejo de oro es no salirse nunca de los senderos marcados ni adentrarse en la selva sin un guía titulado si no tenéis mucha experiencia. La selva es muy densa, es fácil desorientarse y la señal de móvil desaparece en cuanto te alejas unos metros del pueblo. Además, si visitáis cuevas como Nam Talu, haced siempre caso al guía sobre el nivel del agua. Si dicen que no es seguro entrar por riesgo de inundación repentina, no se discute. Por último, un detalle práctico: cuidado con las sanguijuelas en temporada de lluvias; no son peligrosas, pero sí bastante molestas, así que llevad calcetines altos y revisad vuestras piernas después de cada caminata.
Para que vuestro viaje sea perfecto, hay un par de cosas más que no queremos que se nos queden en el tintero. Lo primero y más importante es el tema de la salud. Estar en mitad de la selva es increíble, pero también significa que estáis lejos de hospitales grandes si pasa cualquier cosa. Por eso, nosotros siempre viajamos con seguro para ir con total tranquilidad. Si todavía no tenéis el vuestro, podéis contratar el seguro de viaje de Heymondo con un 5% de descuento por ser nuestros lectores, lo cual os viene de lujo para ahorrar un poco y viajar protegidos ante cualquier imprevisto en la jungla.
Otro detalle fundamental es el dinero en efectivo. En el pueblo de Khao Sok hay un par de cajeros, pero a veces se quedan sin billetes o no funcionan bien, y una vez que estéis en el lago, olvidaos de pagar con tarjeta o encontrar un ATM. Llevad suficientes bahts desde el aeropuerto o vuestro destino anterior para pagar las entradas, el muelle y los caprichos que queráis comprar en los bungalows flotantes. Por último, si sois de los que no podéis vivir sin internet, sabed que en el lago la cobertura es casi inexistente, aunque nosotros en los bungalows tuvimos bastante cobertura con nuestra Holafly. Aprovechad para hacer un “detox digital” y avisad a vuestra familia de que estaréis desconectados unas horas para que no se asusten.

Para que no os perdáis y podáis situar cada punto de esta guía, os hemos preparado este mapa del Parque Nacional de Khao Sok. En él veréis marcadas las dos zonas principales de las que os hemos hablado: el pueblo donde están la mayoría de los hoteles y la presa desde donde salen las barcas hacia el lago. Tenerlo a mano os va a ayudar un montón a entender las distancias y a planificar mejor vuestra ruta, sobre todo para que veáis lo fácil que es moverse de un sitio a otro una vez que estáis allí.

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Esperamos que esta guía os ayude a disfrutar del Parque Nacional de Khao Sok tanto como lo hicimos nosotros. Es un lugar que te cambia un poco la forma de ver Tailandia y que te conecta de golpe con la naturaleza más salvaje del país. Si tenéis cualquier duda sobre los traslados, el paquete con Smiley o cualquier otro detalle de la logística, no dudéis en dejarnos un comentario aquí abajo. Nos encanta leeros y siempre intentamos echaros una mano para que vuestro viaje sea inolvidable. Y si ya habéis estado, ¡contadnos qué os pareció la experiencia de dormir en el lago!
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