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Por Urko Nalda • Actualizado en marzo, 2026
Si hay algo que nos atrapó por completo desde la primera vez que pisamos Tailandia, fue sin duda su comida. Olvidaos de lo que hayáis probado en casa, la verdadera magia de la gastronomía tailandesa se esconde en los puestos callejeros, en los mercados nocturnos llenos de humo y en esos pequeños restaurantes donde comen los locales a diario. Después de pasar tanto tiempo recorriendo el país de punta a punta, hemos recopilado nuestra lista definitiva con las mejores comidas típicas de Tailandia que debéis probar sí o sí. Desde fideos ahumados al wok hasta curris que os harán sudar (y disfrutar) a partes iguales, aquí os contamos exactamente qué pedir en vuestro viaje para no fallar. ¿Preparados para que se os haga la boca agua? ¡Pues tomad nota que empezamos!

Entender cómo funciona la comida aquí es el primer paso para disfrutar al máximo del viaje. En Tailandia, la vida gira en torno a la comida y la calle es el verdadero comedor nacional. Olvidaos de los restaurantes formales y cerrados. La auténtica experiencia está en sentarse en una silla de plástico de colores en la acera, escuchar el ruido del wok a fuego a tope y cenar rodeados del caos de los mercados nocturnos.
El secreto de la comida tailandesa está en su tradición de buscar siempre el equilibrio perfecto entre cuatro sabores: dulce, salado, ácido y picante. Y hablando de picante… más vale que vengáis mentalizados. Cuando un local os dice que un plato “pica un poco”, para nuestros paladares suele ser un incendio en toda regla. Nuestro gran truco de supervivencia es pedir la comida “mai phet” (sin picante) o “phet nit noi” (muy poco picante), aunque ya os adelantamos que algún chile siempre acaba cayendo en el plato.
Otro detalle súper interesante es que los platos cambian muchísimo dependiendo de la zona en la que estéis. En el norte de Tailandia, como en Chiang Mai, mandan los caldos aromáticos y las carnes a la parrilla, casi siempre acompañados de sticky rice (arroz pegajoso) que se come con las manos. Si viajáis al sur y a las islas, vais a encontrar muchísimo pescado fresco y curris que son puro fuego. La zona del noreste o región de Isan es famosa por sus ensaladas explosivas y ácidas, mientras que en Bangkok y el centro reinan los fideos salteados al wok y los sabores ligeramente más dulces.

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Lo más bonito de su tradición gastronómica es que está pensada para compartir. Lo normal no es pedir un plato enorme para uno solo, sino llenar el centro de la mesa con diferentes opciones, pedir un bol de arroz blanco para cada uno e ir probando un poco de todo.
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Si tienes entre tus planes visitar Tailandia estás pensando en incluir en tu ruta el norte de Tailandia, u otros lugares del país, hemos preparado una serie de post para que puedas organizar tu aventura de la mejor forma:
TABLA DE CONTENIDOS


ผัดไท
50-120 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
Empezamos con el rey absoluto, el plato que todo el mundo conoce y el primero que la mayoría de viajeros pide nada más aterrizar en Bangkok. Si tuviéramos que elegir una de las comidas típicas de Tailandia para comer a diario sin cansarnos, el Pad Thai (ผัดไทย) estaría sin duda en el podio. Es un salvavidas cuando no queréis arriesgar con el picante y os aseguramos que probarlo en un mercado callejero le da mil vueltas al que habéis comido antes.
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Pero aquí viene un dato súper curioso que descubrimos viajando y que poca gente sabe. Resulta que esta receta no es una tradición milenaria, sino un invento del gobierno tailandés en los años 30 y 40. Durante una época de crisis y escasez de arroz en plena Segunda Guerra Mundial, el Primer Ministro del país decidió crear y promocionar un plato a base de fideos para reducir el consumo de arroz y construir un plato nacional que unificara la identidad del país de cara al mundo. Su objetivo era alimentar a la población y usar el Pad Thai como símbolo de Tailandia hacia el exterior, una especie de propaganda culinaria que con el tiempo se convirtió en el plato más famoso del país.
La base de esta delicia son unos fideos de arroz planos salteados en wok a fuego fuerte con huevo, tofu, brotes de soja y cebolleta china. El verdadero secreto de su sabor tan adictivo está en la salsa, que lleva tamarindo para el toque ácido, salsa de pescado para el punto salado y azúcar de palma para el dulzor.
Lo más normal es encontrarlo de pollo o de gambas (Pad Thai Goong), aunque también podéis pedirlo solo de verduras. Cuando os lo sirvan, veréis que siempre viene acompañado de cacahuetes tostados, un gajo de lima y chile en polvo a un lado del plato para que ajustéis el picante a vuestro gusto.


ผัดซีอิ๊ว
50-120 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
Si el Pad Thai es el rey, el Pad See Ew (ผัดซีอิ๊ว) es su hermano mayor y más sustancioso, perfecto para cuando queréis algo más contundente sin complicaciones. Este plato es un clásico de los mercados callejeros de Bangkok que se prepara en menos de tres minutos a fuego brutal en el wok, lo que le da ese aroma ahumado tan característico que os va a volver locos.
A diferencia del Pad Thai, aquí no hay salsa complicada de tamarindo. El secreto está en la salsa de soja oscura dulce que carameliza los fideos anchos de arroz (llamados sen yai) junto con pollo o ternera, brócoli y huevo. El resultado es una masa pegajosa y brillante de sabor intenso, con ese toque dulce-salado que hace que cada bocado sea adictivo.
Lo mejor de este plato es que no pica nada y es súper fácil de pedir en cualquier puesto callejero. Solo decid que queráis “chicken Pad See Ew” y ya está, os lo preparan delante de vuestros ojos. Es la opción perfecta para cuando llegáis cansados del aeropuerto o de un día de templos.

Si hay algo que define la gastronomía tailandesa, son sus sopas aromáticas que se sirven como entrante pero que podrían ser un plato principal por sí solas. Estas no son caldos simples. Son explosiones de sabor donde cada ingrediente tiene su función específica: el lemongrass para el aroma cítrico, la galanga para el toque picante terroso, las hojas de kaffir lime para la fragancia y los chiles para el fuego.
Son platos que se comen hirviendo en el bol, directamente del puesto callejero o en restaurantes familiares, y representan perfectamente el equilibrio de sabores tailandés: ácido, salado, dulce y picante en un solo bocado. Originarias del sur y centro de Tailandia, estas sopas se adaptan a todas las regiones del país con pequeñas variaciones locales. A continuación, os contamos cuáles son nuestras dos sopas favoritas:

ต้มยำกุ้ง
80-150 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
El Tom Yum Goong (ต้มยำกุ้ง), literalmente “sopa hirviendo de gambas”, es la sopa tailandesa más famosa del mundo y un símbolo nacional. Originaria del centro y este de Tailandia, especialmente de las provincias de Ayutthaya y Chanthaburi, este caldo lleva gambas frescas, setas de ostra, lemongrass, galanga, hojas de kaffir lime, chiles secos y coriandro fresco.
La base es un caldo de agua de mar que se infusiona lentamente con hierbas aromáticas hasta que el aroma impregna todo el mercado. Se sirve con un chorrito de leche de coco condensada flotando por encima que crea esa capa rosada tan característica y suaviza ligeramente el picor extremo de los chiles verdes. Es el plato perfecto para despertar el paladar antes de cualquier comida tailandesa seria, aunque el nivel de picante puede ser un shock para principiantes. Muy típico en Bangkok y zonas costeras.


ต้มข่าไก่
80-150 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
El Tom Kha Gai (ต้มข่าไก่), que significa “sopa de galanga con pollo”, es la versión cremosa y reconfortante del Tom Yum, perfecta para quienes buscan algo suave pero igual de aromático. Originario del sur de Tailandia, especialmente de las provincias de Surat Thani y Nakhon Si Thammarat donde abunda el coco fresco, este caldo lleva pechuga de pollo en tiras, galanga fresca en rodajas, lemongrass, setas de ostra, hojas de kaffir lime y abundante leche de coco.
A diferencia del Tom Yum que es agrio y picante, aquí la leche de coco fresca es la protagonista absoluta, dando una textura sedosa y un dulzor natural que envuelve todos los aromas cítricos. Se cocina a fuego lento para que la galanga suelte su sabor terroso único, algo que no encontraréis en ningún otro sitio. Es súper popular en hogares tailandeses y mercados familiares de todo el país, sobre todo cuando llueve o hace fresco.

Los curris tailandeses son el alma picante y diversa de la gastronomía tailandesa, donde cada color cuenta una historia regional diferente y refleja la riqueza de ingredientes del país. No son los curris indios pesados que muchos conocen, sino platos ligeros que se cuecen a fuego lento en leche de coco hasta lograr una salsa espesa y sedosa, perfecta para mojar con arroz jazmín o roti fresco.
Cada variedad nace de una pasta de curry única hecha a mano con chiles frescos o secos, galanga, lemongrass, cilantro raíz y otras hierbas que varían por región. El sur de Tailandia manda con fuegos intensos y coco abundante, el norte prefiere especias suaves influenciadas por Laos y Birmania, mientras que Bangkok y el centro equilibran todo con toques dulces. Se comen a diario en hogares y mercados, siempre compartiendo en el centro de la mesa para probar un poco de cada uno. Aquí os dejamos los que tenéis que probar sí o sí:

แกงเขียวหวาน
80-150 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
El Green Curry, que en tailandés se llama Gaeng Keow Wan (แกงเขียวหวาน), es probablemente el que más personalidad tiene de todos los currys. No os confiéis por ese tono verde tan suave: de los tres curris clásicos de la gastronomía tailandesa, este suele ser el que más pica porque se prepara con chiles verdes frescos machacados en el mortero.
A nosotros nos flipa por el equilibrio que tiene entre la cremosidad de la leche de coco y el frescor de la albahaca tailandesa. Suele llevar trozos de pollo o ternera, brotes de bambú y unas berenjenas redondas muy pequeñas que son súper típicas de aquí. Nuestro consejo es que tengáis siempre un bol de arroz jazmín cerca para ir rebajando el nivel de picante, porque aunque el coco suaviza mucho, el calor de los chiles se nota desde el primer bocado.


แกงกะหรี่
80-150 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
Si es vuestra primera vez con los curries y no queréis arriesgar con el picante, el Yellow Curry o Gaeng Garee (แกงกะหรี่) es el mejor aliado. Es la opción más suave que vais a encontrar porque su base lleva cúrcuma, comino y canela, lo que le da un sabor mucho más aromático y dulce que el resto.
A diferencia de otros curris, este tiene una influencia muy clara de la cocina musulmana y del sur de Tailandia, donde las especias secas ganaron terreno. A nosotros nos encanta porque es súper reconfortante: suele llevar patata y cebolla, ingredientes que absorben de maravilla la cremosidad de la leche de coco. Se prepara normalmente con pollo y es el plato perfecto para disfrutar de un sabor intenso sin que se os salten las lágrimas por el chile.
Es muy común encontrarlo en los puestos de comida preparada (donde ves las ollas expuestas) en prácticamente cualquier mercado del país. Al ser suave y meloso, es de esos platos que entran fenomenal tanto en una parada rápida a mediodía como en una cena más tranquila


แกงเผ็ด
80-150 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
El Red Curry o Gaeng Phed (แกงเผ็ด) es probablemente la opción más equilibrada de la lista. Se llama así por el color que le dan los chiles rojos secos de su pasta, pero no os asustéis: aunque tiene su punto de calor, el uso de azúcar de palma y leche de coco hace que el resultado final sea más meloso que el del curry verde.
Es un plato originario del centro de Tailandia que destaca por ser extremadamente versátil. Mientras que otros curris suelen ser siempre de pollo o ternera, el rojo combina de maravilla con sabores más potentes como el pato asado, la piña o incluso uvas y tomates cherry, que le aportan un toque ácido brutal. Al cocinarlo, se suele terminar con hojas de lima kaffir y albahaca, lo que llena el plato de una fragancia increíble nada más servirlo.
Lo vais a encontrar en cualquier restaurante local y mercados de comida, ya que es un básico del día a día para los tailandeses. Es el plato ideal para quienes quieren sentir el alma picante del país pero sin que la boca se convierta en un volcán, siempre acompañado de su buen bol de arroz para empapar la salsa.


พะแนง
80-150 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
Si os apetece un curry que no sea tan caldoso, el Panang Curry (พะแนง) es el vuestro. A diferencia de los otros, que parecen más una sopa, este es mucho más denso. Se cocina dejando que la salsa reduzca bastante, así que queda como una crema espesa que se pega a la carne y tiene un sabor súper concentrado.
Aunque el nombre os pueda sonar a Malasia, es un plato típico del centro de Tailandia. Lo que lo hace diferente es que la pasta lleva cacahuete molido, lo que le da un toque dulce y tostado que engancha. Para terminarlo, le suelen echar por encima unas tiras de hoja de lima kaffir, que huelen de maravilla en cuanto te traen el plato a la mesa.
Nosotros solemos pedirlo de ternera, porque al cocinarse a fuego lento la carne se queda muy blandita. No pica demasiado, así que es una opción genial para una cena en cualquier sitio local si no queréis sufrir con el chile pero buscáis algo con mucho sabor.


มัสมั่น
90-180 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
Vamos con el último curry de la lista, que para muchos es el mejor del mundo: el Massaman Curry (มัสมั่น). Tiene una historia súper interesante, ya que sus raíces vienen de los comerciantes musulmanes que llegaron al sur de Tailandia hace siglos. Por eso, en lugar de las hierbas frescas típicas, aquí mandan las especias secas como canela, cardamomo, clavo y anís estrellado.
Lo que más nos gusta es que es un plato muy completo: lleva trozos grandes de patata, cebolla y cacahuetes enteros tostados por encima. La salsa es espesa, dulce y con un toque de tamarindo que le da un punto ácido muy rico. Lo más tradicional es comerlo de pollo o de ternera, y como se cocina a fuego lento durante mucho tiempo, la carne se deshace sola.
Es la opción perfecta si buscáis algo contundente y prácticamente nada picante. Al ser una receta tan famosa, lo encontraréis tanto en los mercados más sencillos como en los restaurantes más cuidados de Bangkok o las islas. Si lo probáis con un poco de arroz jazmín o incluso con pan roti, os aseguramos que vais a querer repetir.


ข้าวซอย
50-100 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
Si vais a subir a Chiang Mai o Chiang Rai, tenéis que probar el Khao Soi (ข้าวซอย) sí o sí. Es, sin duda, una de las mejores comidas típicas de Tailandia que vais a encontrar en el norte y tiene una influencia birmana muy clara. Lo que lo hace único es que combina dos texturas de fideos: unos de huevo cocidos en el fondo y otros fideos fritos súper crujientes por encima.
La base es un caldo de curry con leche de coco, pero no es tan líquido como otros, sino más cremoso y con un color amarillento potente. A nosotros nos encanta porque siempre te lo sirven con un plato de acompañantes para que lo personalices a tu gusto: cebolla roja, col encurtida, lima y aceite de chile. Lo más normal es pedirlo de pollo y la carne suele estar tan cocinada que se desprende del hueso con solo tocarla.
Un detalle importante es que es sobre todo un plato de mediodía. Veréis que muchos de los locales más famosos de Chiang Mai abren solo de 10:00 a 16:00, así que no lo dejéis para la cena porque os encontraréis los puestos cerrados. Es un sabor totalmente distinto a lo que probaréis en el resto del país y para nosotros es un imprescindible.


ข้าวมันไก่
40-70 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
El Khao Man Gai (ข้าวมันไก่) es la versión tailandesa del famosísimo arroz con pollo de Hainan. Aunque a simple vista parezca un plato muy sencillo, es una de las comidas típicas de Tailandia más queridas porque es barata, llena un montón y está disponible en casi cada esquina desde primera hora de la mañana.
El secreto no está solo en el pollo, sino en el arroz: se cocina con la propia grasa del ave, caldo de pollo, ajo y jengibre, lo que hace que cada grano tenga un sabor increíble. Te lo sirven con el pollo hervido cortado en láminas por encima, unas rodajas de pepino y un pequeño bol de caldo clarito para acompañar. Pero ojo, la clave de todo es la salsa oscura de soja, jengibre y chile que te ponen aparte: es lo que le da el punch necesario para que el plato pase de ser simple a espectacular.
Lo vais a ver en muchísimos puestos callejeros, sobre todo por las mañanas, porque muchos locales lo eligen como un desayuno potente para empezar el día. Si no sois muy fans del pollo hervido, buscad los sitios que también tienen la versión frita (Khao Man Gai Tod), que es igual de popular y suele gustar a todo el mundo.


ส้มตำ
40-80 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
Si hay un plato que resume perfectamente el alma de las comidas típicas de Tailandia, es el Som Tum (ส้มตำ) o ensalada de papaya verde. Es originaria de la región de Isan, al noreste del país, pero hoy en día la vais a ver en cada esquina, desde carritos callejeros hasta los restaurantes más modernos.
Lo que la hace especial es que se prepara al momento en un mortero de madera o arcilla. La base es papaya verde cortada en tiras finísimas (que es crujiente y no dulce), a la que se le añade de todo: tomates, judías verdes crudas, cacahuetes, ajo, lima y salsa de pescado. El resultado es una mezcla explosiva de sabores: es ácida, dulce, salada y, sobre todo, muy picante.
Tened mucho cuidado con el nivel de chiles. A nosotros nos encanta, pero pedid siempre “mai phet” (sin picante) o “phet nit noi” (muy poco picante) si no queréis que vuestro viaje se convierta en un reto de supervivencia. Es el acompañamiento perfecto para un poco de pollo a la parrilla (Gai Yang) y, por supuesto, una cesta de sticky rice (arroz pegajoso) para ir empujando y calmar el fuego de la boca.


ผัดกะเพรา
50-80 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
Si hay un plato que los tailandeses piden cuando no saben qué comer, es el Pad Kra Pao (ผัดกะเพรา). Es el auténtico básico del país y lo vais a encontrar absolutamente en todas partes: desde los carritos de calle más sencillos hasta los restaurantes más elegantes. Lo que lo hace único es el uso de la albahaca sagrada (holy basil), que tiene un sabor mucho más picante y especiado que la albahaca que usamos en Europa.
Se prepara salteando a fuego muy fuerte carne picada (normalmente de pollo o cerdo) con ajo, muchísimos chiles y la albahaca. Es un plato rápido, aromático y con un golpe de sabor muy potente. A nosotros nos encanta porque es la esencia de la cocina tailandesa de calle: fuego, rapidez y frescura.
La forma correcta de pedirlo es con un huevo frito encima (Kai Dao). El truco está en que fríen el huevo con mucho aceite para que los bordes queden súper crujientes y la yema líquida, de forma que al romperla se mezcla con el arroz y suaviza un poco el picante del salteado. Tened cuidado si no tenéis mucha tolerancia al chile, porque por defecto suele picar bastante: pedid “mai phet” si queréis ir sobre seguro.

Si hay un olor que os va a perseguir por todo el país, es el de la carne haciéndose al carbón. Las barbacoas son una de las comidas típicas de Tailandia por excelencia: las veréis en carritos pequeños con nubes de humo blanco en cada esquina, sobre todo cerca de las estaciones de tren o en los mercados matutinos. A diferencia de las barbacoas occidentales, aquí la clave está en los marinados intensos a base de raíces de cilantro, ajo y mucha pimienta, que hacen que cada bocado sea una auténtica bomba de sabor.

สะเต๊ะ
40-80 ฿ (la ración)
Nivel de picante
Cuándo comerlo
Aunque el Satay (สะเต๊ะ) se come en todo el Sudeste Asiático, en Tailandia le han dado su propio toque y es una de las opciones más populares en los mercados nocturnos. A diferencia de otras barbacoas, estas brochetas (normalmente de pollo, aunque también las hay de cerdo) se reconocen rápido por su color amarillo intenso, que viene del marinado con cúrcuma, leche de coco y especias.
Lo que nos vuelve locos de este plato es la combinación de accesorios que te sirven siempre. La estrella es la salsa de cacahuete espesa y ligeramente dulce donde vas mojando la carne, pero también te ponen un platito con pepino y cebolla roja en vinagre que corta la grasa y le da un punto súper fresco.
Es un plato ideal para compartir en el centro de la mesa mientras pides otras cosas. No pica nada, así que es una apuesta segura para todos los paladares. Lo verás muchísimo en los puestos de comida callejera cuando cae el sol, sobre todo en zonas como Bangkok o el sur del país.


หมูปิ้ง
10-15 ฿ (por brocheta)
Nivel de picante
Cuándo comerlo
El Moo Ping (หมูปิ้ง) es, probablemente, el aperitivo más famoso que vais a encontrar por la calle. Son brochetas de cerdo marinado que se asan a la parrilla y que tienen un equilibrio perfecto entre dulce y salado. El secreto de su textura tan jugosa es que la carne se marina en una mezcla de leche de coco, salsa de soja y azúcar de palma.
A nosotros nos salvan la vida muchísimas veces cuando estamos de ruta. Es súper común ver a los locales comprando unas cuantas brochetas por la mañana para tomarlas como un desayuno rápido. Lo más auténtico es pedirlas junto a una bolsita de sticky rice (arroz pegajoso): vas cogiendo un poco de arroz con la mano, haces una bolita y le pegas un mordisco a la brocheta.
Es un bocado que no tiene nada de picante, por lo que es ideal si queréis descansar un poco del chile o si viajáis con niños. Las vais a encontrar en casi cualquier sitio donde veáis una pequeña parrilla echando humo: os avisamos ya de que es imposible comerse solo una.


ไส้อั่ว
40-80 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
Si el Khao Soi es el rey de los fideos en el norte, la Sai Ua (ไส้อั่ว) es la reina indiscutible de las brasas. Es una salchicha de cerdo que no se parece en nada a las que conocemos en casa. Al primer bocado te das cuenta de que es una bomba de hierbas frescas: lleva hierba limón (lemongrass), hojas de lima kaffir, galanga y muchísima pasta de curry rojo.
Es originaria de la zona de Chiang Mai y las provincias del norte, donde veréis estas salchichas largas enrolladas en espiral sobre las parrillas de los mercados. Lo que nos encanta es ese contraste entre el toque ahumado del carbón y el frescor cítrico que le dan las hierbas. Eso sí, tened en cuenta que suele ser bastante picante, ya que el chile está integrado directamente en la carne.
Lo ideal es pedirla cortada en rodajas y, como manda la tradición con casi todas las carnes del norte, acompañarla con un poco de sticky rice. Es el aperitivo perfecto para compartir mientras paseas por un mercado nocturno o como parte de una cena típica de la región.


คอหมูย่าง
60-120 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
Si nos preguntáis a nosotros, el Kor Moo Yang (คอหมูย่าง) es probablemente el mejor corte de carne que podéis probar en el país. Se trata de cuello de cerdo marinado y asado lentamente al carbón. Al ser una pieza con algo de grasa infiltrada, el resultado es una carne increíblemente tierna, jugosa y con un sabor ahumado que engancha desde el primer trozo.
El marinado suele llevar salsa de ostras, salsa de soja y azúcar de coco, lo que le da un toque dulce delicioso. Pero lo que realmente eleva este plato a otro nivel es la salsa que lo acompaña siempre: el Nam Jim Jaew. Es una salsa ácida y picante hecha con zumo de lima, salsa de pescado, chiles secos y arroz tostado molido, que le da una textura y un aroma súper especial.
Es un plato originario de la región de Isan, pero lo veréis en muchísimos puestos callejeros y restaurantes locales de todo el país. Nosotros os recomendamos pedirlo para compartir junto a una Som Tum y el inseparable sticky rice. Es la combinación ganadora para cualquier comida o cena si queréis disfrutar de la barbacoa tailandesa más auténtica.

La repostería tailandesa es todo un mundo por descubrir que va mucho más allá de las frutas tropicales. Lo que más os va a llamar la atención es que aquí los postres no son solo para el final de una comida: muchos son dulces callejeros que se compran en cualquier momento del día como un snack. Veréis que los ingredientes estrella son casi siempre la leche de coco, el azúcar de palma y el arroz pegajoso, lo que da como resultado sabores muy dulces y texturas que enganchan.

ข้าวเหนียวมะม่วง
60-120 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
No podéis decir que habéis probado las comidas típicas de Tailandia sin haber comido un buen Mango Sticky Rice (ข้าวเหนียวมะม่วง). Es el rey absoluto de los postres y, aunque la combinación de arroz y fruta os pueda sonar rara al principio, os aseguramos que en cuanto probéis el primer bocado entenderéis por qué todo el mundo está obsesionado con él.
La clave está en el sticky rice, que se cocina al vapor y luego se mezcla con una crema de leche de coco dulce y un punto de sal. Se sirve con láminas de mango maduro (que en Tailandia son dulces como la miel) y se termina echando por encima un poco más de crema de coco y unos granitos de judía mungo tostada para darle un toque crujiente.Lo que nos vuelve locos de este plato es la combinación de accesorios que te sirven siempre. La estrella es la salsa de cacahuete espesa y ligeramente dulce donde vas mojando la carne, pero también te ponen un platito con pepino y cebolla roja en vinagre que corta la grasa y le da un punto súper fresco.
A nosotros nos parece el cierre perfecto para cualquier comida. Es un postre fresco, cremoso y súper reconfortante que encontraréis tanto en puestos especializados de fruta como en los mercados nocturnos de todo el país.


โรตีกล้วย
30-60 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
Si paseáis por un mercado nocturno y oís el sonido de una espátula contra una plancha, seguramente estéis cerca de un puesto de Roti. Es una herencia de la influencia india en el país: una masa elástica que estiran a mano hasta dejarla finísima y que luego fríen con bastante mantequilla hasta que queda súper crujiente.
El más típico es el de plátano y huevo, que suelen bañar con leche condensada por encima (y chocolate si os ponéis golosos). Es el pecado dulce por excelencia de los viajeros. Ver el espectáculo de cómo preparan la masa a toda velocidad es parte de la experiencia. Es un dulce contundente, ideal para compartir mientras seguís explorando los puestos de comida callejera.


ขนมครก
25-50 ฿
Nivel de picante
Cuándo comerlo
Estos pequeños pancakes de coco son uno de nuestros dulces favoritos porque son muy ligeros y adictivos. Se preparan en unas planchas de hierro con agujeros (parecidas a las de los takoyakis o los poffertjes) y llevan una mezcla de harina de arroz y leche de coco.
Lo mejor es el contraste de texturas: por fuera están tostados y crujientes, pero por dentro el coco se queda casi líquido, como una crema caliente. A veces les ponen por encima cebollino, maíz o taro, lo que les da un punto curioso entre dulce y salado. Se suelen vender en cajitas de 8 o 10 unidades y son perfectos para ir picando mientras camináis. Al ser pequeñitos, entran solos.

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Esperamos que os sirva para disfrutar de la gastronomía del país tanto como lo hacemos nosotros cada día. Como habéis visto, hay opciones para todos los gustos: desde currys potentes y barbacoas ahumadas hasta postres súper dulces que podéis encontrar en cualquier esquina. Lo mejor que podéis hacer durante vuestro viaje es perderle el miedo a los puestos callejeros y atreveros a probar sabores nuevos en cada parada. Ahora nos encantaría leeros a vosotros: ¿cuál de estos platos tenéis más ganas de probar o cuál es vuestro favorito si ya habéis estado por aquí? Dejadnos vuestra opinión en los comentarios, que siempre nos ayuda un montón a seguir completando estas guías.
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