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Por Urko Nalda • Actualizado en febrero, 2026
Si estás organizando tu ruta por el norte de Tailandia, seguro que ya tienes marcada en rojo la capital cultural del país. Pero, ¿tienes claro qué ver en Chiang Mai para aprovechar el tiempo al máximo? Para nosotros, esta ciudad es una de nuestras favoritas de todo el sudeste asiático y el lugar al que siempre volvemos cuando necesitamos sentirnos como en casa. En este artículo no solo te vamos a enseñar los templos imprescindibles, sino también esos mercados locales, cafeterías y rincones especiales que hemos descubierto en nuestras visitas para que disfrutes de Chiang Mai más allá de lo típico.

Chiang Mai es la capital absoluta del norte y, aunque es la segunda ciudad más grande del país, su atmósfera no tiene nada que ver con el caos de Bangkok. Ubicada entre montañas, fue el corazón del antiguo Reino Lanna, y eso se nota en cuanto pones un pie en su Old City, el casco antiguo cuadrado rodeado por un foso y restos de muralla. Por su historia, su cultura y su entorno, es uno de los mejores lugares que ver en Tailandia y una parada clave en cualquier ruta por Tailandia.
Chiang Mai es una de nuestras ciudades favoritas de todo el país y la de muchos viajeros. Es la capital cultural y gastronómica, un sitio donde la vida moderna convive con cientos de templos que se fusionan con la ciudad. Pero ojo, aunque gran parte de la acción pasa en la Old City y alrededores (como el barrio de Nimman), la zona está llena de cosas por hacer: desde excursiones a la naturaleza increíble que la rodea, hasta visitas a pueblos tradicionales en las montañas.

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Nosotros tuvimos la suerte de estar casi un mes conociéndola con tranquilidad y la verdad que nos sentimos muy a gusto, como en casa. Nos dio tiempo a recorrerla sin prisas, probando su comida y entendiendo su ritmo. Por eso hemos preparado esta guía, para que podáis ir directos a los mejores lugares y no os perdáis nada importante en vuestra visita.
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TABLA DE CONTENIDOS

Vamos a lo importante. Después de estar un mes recorriendo la ciudad a fondo, hemos seleccionado los sitios que, bajo nuestro punto de vista, no pueden faltar en vuestra visita. Aquí no solo vais a encontrar los templos clásicos del centro, sino también mercados locales, miradores y esas excursiones a los alrededores que marcan la diferencia. Aquí tenéis nuestros imprescindibles que ver en Chiang Mai:
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Empezamos fuerte, porque no podíamos poner otro en el primer puesto. Hay un dicho local que dice: “Si no has estado en Doi Suthep, no has estado en Chiang Mai”. Y tienen toda la razón. Es el templo más sagrado del norte de Tailandia y el símbolo indiscutible de la ciudad, vigilando todo desde lo alto de la montaña. Nuestra recomendación de oro es que madruguéis mucho y subáis al amanecer. Ver cómo los primeros rayos de sol iluminan el oro del templo mientras los monjes cantan sus mantras es algo mágico.
Dentro del recinto, la joya es su enorme estupa dorada central. Veréis a muchos tailandeses realizando la tradición de caminar alrededor de ella tres veces con flores de loto e incienso en las manos; un ritual hipnótico al que os podéis unir con respeto. Además del templo en sí, no os podéis perder la gran terraza panorámica que hay en un lateral, desde donde tenéis unas vistas brutales de toda la ciudad y el aeropuerto.
Para llegar hasta la base, lo más común es coger un songthaew rojo compartido desde la zona de la Universidad o la puerta norte, o bien subir con vuestra moto disfrutando de las curvas. Para los más aventureros, existe la opción de subir andando desde abajo por la selva a través del Monk’s Trail (Sendero de los Monjes). Eso sí, lleguéis como lleguéis, el último esfuerzo os espera al final: tendréis que subir los famosos 309 escalones de la escalera custodiada por serpientes Naga para entrar al templo.

Bajamos de la montaña directos al corazón de la Old City. Si Doi Suthep es el brillo dorado, el Wat Chedi Luang es la historia viva en piedra. Para nosotros, este es el templo más imponente que vais a encontrar dentro de las murallas y el contraste con el resto de templos modernos es brutal.
Nosotros lo visitamos por libre, pero te recomendamos recorrer los templos del centro con este Free Tour por Chiang Mai, es la forma perfecta de entender mejor la historia y cultura de la ciudad.
Lo que os vais a encontrar es una estupa gigante de ladrillo que domina el centro de la ciudad. Se construyó en el siglo XIV y originalmente era muchísimo más alta, pero un terremoto en 1545 derrumbó la cúpula y la dejó con ese aspecto de “ruina gloriosa” que tiene hoy. A pesar de estar semiderruida, os aseguramos que impone muchísimo ponerse a sus pies y rodearla. Fijaos bien en los elefantes de piedra que hay a media altura en la base sur; la mayoría son restauraciones, pero dicen que todavía queda alguno original.
Como curiosidad histórica, que sepáis que aquí estuvo guardado mucho tiempo el famoso Buda Esmeralda (el que ahora es el tesoro del Palacio Real de Bangkok). Además, es un sitio genial para probar el “Monk Chat”: dentro del recinto suele haber mesas donde podéis sentaros a charlar con monjes novicios. Ellos practican inglés y vosotros podéis preguntarles sobre su vida y el budismo, es una experiencia muy auténtica.

Para cerrar el trío de ases del casco antiguo, tenéis que ir al final de la calle principal (Ratchadamnoen Road) para ver este templo. Si lo que buscáis es la arquitectura clásica del norte de Tailandia en su máximo esplendor, este es el sitio. Es el ejemplo perfecto del estilo Lanna: tejados superpuestos muy bajos y curvos, tallas de madera y mucho dorado.
El recinto es enorme y siempre está impecable, con unos jardines súper cuidados que dan mucha paz. Pero aquí va nuestro consejo: no os quedéis solo con el edificio principal, que es el que todo el mundo ve al entrar. Tenéis que buscar la capilla pequeña que hay a la izquierda, el Wihan Lai Kham. Es una joya arquitectónica y dentro guarda la imagen más venerada, el Phra Singh (el Buda León).
Además, fijaos en las paredes de dentro de esa capilla pequeña. Tienen unos murales antiguos pintados con pan de oro que son famosos en todo el país porque cuentan historias de cómo era la vida cotidiana en el Chiang Mai de hace siglos. Justo detrás de los edificios veréis una estupa dorada enorme que brilla muchísimo con el sol; es uno de los rincones más fotogénicos de la ciudad.

Si podéis cuadrar vuestro itinerario, haced lo posible por estar en Chiang Mai un domingo. Para nosotros es el mejor mercado de toda la ciudad con diferencia y una experiencia que hay que vivir, aunque os avisamos: es una auténtica locura de gente.
A partir de las 5 de la tarde, la calle principal del casco antiguo (Ratchadamnoen Road) se corta al tráfico desde la puerta Thapae hasta el Wat Phra Singh y se llena de cientos de puestos. Lo que más nos gusta es que aquí la artesanía es más auténtica que en el Night Bazaar; hay muchos artistas locales vendiendo sus cosas y no solo los típicos souvenirs de elefantes (que también los hay, claro).
Pero lo mejor es la comida. Lo curioso de este mercado es que los templos de la calle principal se convierten en enormes comedores callejeros. Es una imagen brutal: entras al recinto sagrado y te encuentras decenas de puestos de Pad Thai, Gyoza, Smoothies y pinchos morunos, con mesitas bajas para sentarte a comer a los pies de las estupas doradas. Un consejo de supervivencia: id pronto, sobre las 17:30 o 18:00. A partir de las 20:00 se llena tanto que a veces cuesta hasta caminar.

Si vuestra visita no coincide con un domingo, no os preocupéis, porque la versión del sábado no se queda atrás. Se celebra en Wualai Road, justo al sur de la muralla (empezando cerca de la Chiang Mai Gate). Esta zona es históricamente el barrio de los plateros, y eso le da un carácter un poco diferente al del domingo.
Aunque es algo más pequeño, sigue siendo enorme y a veces incluso nos ha parecido un poco menos agobiante para caminar. Aquí vais a encontrar una mezcla muy parecida de artesanía, ropa y souvenirs, pero con un toque especial en los puestos de joyería de plata y aluminio, haciendo honor al barrio.
La dinámica para cenar es la misma: comida callejera brutal a precios de risa. No os perdáis los puestos de Khao Soi en cuenco pequeño o las salchichas del norte (Sai Oua). Al estar en esta calle, pasaréis obligatoriamente por delante del Wat Sri Suphan (El Templo de Plata), que iluminado por la noche es un espectáculo (hablaremos de él más abajo).

Ya que estáis en la zona del Saturday Walking Street, tenéis que desviaros unos metros para ver esta maravilla. Es el único “Templo de Plata” del mundo y, sinceramente, es uno de los edificios más fotogénicos que vais a ver en todo el viaje.
Lo que lo hace único es que el Ubosot (la sala de ordenación principal) está completamente recubierto de paneles de plata, níquel y aluminio. No es solo decoración; es una obra maestra que muestra el talento de los artesanos del barrio de Wualai, que llevan siglos trabajando este metal. Si os fijáis en los relieves de las paredes, veréis desde escenas de la vida de Buda hasta detalles modernos súper curiosos (buscad los vengadores o naves espaciales escondidos en los murales, ¡es verídico!).
Un dato importante (y polémico): Por una antigua tradición Lanna sobre la energía de los amuletos enterrados bajo el templo, las mujeres no pueden entrar dentro de la sala principal. Veréis carteles indicándolo en la puerta. Pero que no os desanime, porque lo realmente impresionante es la arquitectura exterior.
Nuestro consejo es que vayáis el sábado por la noche. Mientras hacéis el mercado, entrad al recinto. Lo iluminan con focos de colores que hacen brillar el metal y el contraste con el cielo oscuro es brutal. Además, en la parte trasera suelen estar los artesanos trabajando y podéis ver (y escuchar) cómo martillean la plata en directo.

Cambiamos totalmente de tercio para enseñaros la cara más moderna y artística que ver en Chiang Mai. Si os gusta el diseño, las cafeterías bonitas y el ambiente relajado, Baan Kang Wat (conocida como Artist Village) va a ser vuestro paraíso. Es una pequeña “aldea de artistas” situada a las afueras, cerca de la base de Doi Suthep, y parece sacada de un tablero de Pinterest.
El sitio es un conjunto de casas de madera y hormigón de estilo tradicional-moderno, todas conectadas por jardines y un anfiteatro central de césped. Aquí viven y trabajan artistas locales, así que podéis ver talleres de cerámica, acuarela, ropa hecha a mano y encuadernación. No es el típico mercadillo de souvenirs; aquí se viene a comprar artesanía de diseño de verdad o a hacer algún taller creativo si tenéis tiempo.
Para nosotros, el plan perfecto es venir a media mañana o a la hora del café, pedir un Iced Latteen alguna de sus cafeterías abiertas (la estética es brutal) y sentarse a leer o simplemente a disfrutar de la calma.

Si estáis por la zona de Nimman (el barrio moderno y digital de la ciudad), no podéis perderos subir a la última planta del centro comercial Maya. Aunque suene raro recomendar un centro comercial, la azotea conocida como Nimman Hill es uno de los mejores miradores gratuitos para ver caer el sol sobre las montañas de Doi Suthep.
Lo que nos mola de este sitio es el contraste. Dejáis abajo el tráfico de la súper intersección de Rin Kham y arriba os encontráis con una terraza enorme, abierta y con un ambiente muy tranquilo. No hace falta consumir nada para entrar y disfrutar de las vistas, aunque hay varios bares por si os apetece tomar algo mientras se hace de noche.
Es el lugar perfecto para ver cómo la silueta de la montaña se recorta contra el cielo naranja y, de paso, ver el “otro Chiang Mai”: el de los edificios modernos y las luces de la ciudad nueva.

Ya os hemos dicho que Chiang Mai es la ciudad de los mercados, y no exagerábamos. Aunque el Sunday y el Saturday Walking Street se lleven toda la fama, la realidad es que hay muchísimos más repartidos por la ciudad y cada uno tiene su propia personalidad. Durante nuestro mes allí nos dedicamos a explorarlos casi todos, desde los más turísticos hasta los más locales, y hemos preparado una lista con nuestros favoritos para que tengáis opciones cualquier día de la semana:
Esta es la zona clásica de compras nocturnas de toda la vida, situada al este de la muralla. Aunque muchos lo llaman simplemente “Night Bazaar”, en realidad son varios recintos diferentes pegados uno al otro a lo largo de Chang Klang Road. Abren todos los días, lo cual es su gran ventaja si no estáis en la ciudad en fin de semana. Aquí os dejamos alguno de los más destacados:
Night Bazaar: Es el original, lleno de puestos de ropa, camisetas de fútbol, relojes y souvenirs típicos a ambos lados de la acera y en galerías interiores. Aquí toca regatear sí o sí.
Kalare Night Bazaar: Está justo al lado y nos gusta más porque tiene un Food Court muy grande y animado donde se cena genial y barato, a veces con música en directo.
Anusarn Market: Situado al final de la calle, es el más amplio. Tiene muchos puestos de comida, restaurantes de marisco y zonas de masajes para descansar los pies después de las compras.

Si buscáis el mercado más aesthetic y tranquilo de Chiang Mai, es este. Se celebra solo los sábados y domingos por la mañana (de 06:30 a 13:00 aprox.) y es el polo opuesto al caos del Night Bazaar. Aquí todo es orgánico, sostenible y de diseño local.
El ambiente es súper relajado, con música acústica en directo bajo la sombra de árboles enormes. En la zona de comida encontraréis productos frescos directos de los agricultores, café de especialidad del norte de Tailandia y platos preparados servidos en hojas de plátano. La zona de ropa y artesanía es otro nivel: diseños de lino, índigo natural y cerámica preciosa que no veréis en otros sitios. Es un poco más caro que la media, pero la calidad y el rollo slow life que tiene lo valen totalmente.

Este es otra joyita de fin de semana que ha ganado mucha fama últimamente gracias a las redes sociales. Está un poco más alejado del centro (a unos 15-20 min en moto/Grab), pero el entorno es único: el mercado está montado literalmente dentro de una plantación de cocoteros.
Abren viernes, sábados y domingos durante el día y el escenario es de postal: pasarelas de bambú entre palmeras, canales de agua y puestos de comida y artesanía bajo la sombra de los árboles. Es un sitio muy visual y perfecto para ir a comer relajados y sacar unas fotos chulas. Aunque encontraréis ropa y artesanía, para nosotros el fuerte aquí es la comida y las bebidas. No os podéis ir sin probar (obviamente) un coco fresco o un helado de coco mientras paseáis entre la vegetación.

Para terminar con los mercados, os traemos uno que poca gente conoce pero que a nosotros nos flipó por su autenticidad y su rollo joven. Es un mercadillo de estilo vintage y segunda mano que se monta al aire libre. Si os mola rebuscar tesoros, ropa retro, cámaras analógicas o juguetes antiguos, este es vuestro sitio.
El ambiente es bastante local, lleno de estudiantes universitarios y gente joven de Chiang Mai buscando gangas. No esperéis los típicos souvenirs para turistas; aquí se viene a encontrar piezas únicas y a disfrutar del ambiente nocturno desenfadado. Suelen poner música, hay puestos de comida callejera básica pero rica y la vibra es totalmente distinta a la de los mercados grandes. Es el sitio perfecto para ver cómo se divierte la juventud local.

Si buscáis un plan divertido y diferente en plena naturaleza, tenéis que venir aquí. Las Bua Tong, conocidas por todos como las Sticky Waterfalls, son un fenómeno geológico súper curioso que no habíamos visto nunca: ¡puedes escalar la cascada caminando directamente sobre las rocas sin resbalarte!
El “truco” es que la piedra caliza es muy porosa y no tiene algas, por lo que tiene un agarre brutal, como si fuera una lija suave. Es una sensación rarísima al principio subir por donde cae el agua, pero en cuanto le pillas el truco es divertidísimo, como un parque acuático natural en medio de la selva. Tienen varios niveles para subir y bajar, y zonas de picnic abajo para descansar.
Están a una hora y media al norte de la ciudad. Podéis ir en moto si tenéis experiencia, pero si preferís comodidad y aire acondicionado, la mejor opción es ir con esta excursión organizada a las sticky waterfalls que os lleva y os trae sin complicaciones.
Chiang Mai está rodeada de selva y hacer un trekking es una de las mejores formas de vivirlo. Nosotros elegimos el Parque Nacional de Mae Wang y fue un acierto total: cascadas escondidas, bosque denso y aldeas de la etnia Karen. Se pueden hacer rutas de un solo día, pero nosotros nos animamos con el trekking de dos días y una noche durmiendo en una cabaña local en medio de la montaña, y la experiencia de despertar allí con los sonidos de la selva nos gustó muchísimo.
Eso sí, si elegís nuestra opción, ojo con la ropa: por las noches refresca bastante, sobre todo si vais en invierno (diciembre-enero), así que echad algo de abrigo en la mochila.
Un aviso muy importante: al reservar trekkings en Chiang Mai tenéis que tener mucho cuidado. Es muy habitual que los paquetes incluyan paseos en elefante o visitas a “santuarios” que en realidad no son nada éticos. Nosotros miramos esto con lupa. La opción que nosotros recomendamos y probamos no tiene ninguna interacción forzada con animales: se centra en la caminata, la naturaleza y el contacto respetuoso con la cultura local. Si buscáis autenticidad sin maltrato animal, esta es la mejor opción.

No podíamos hacer esta lista sin incluir “el techo de Tailandia”. Doi Inthanon es la montaña más alta del país (2.565 metros) y el parque nacional es una maravilla natural. Lo que más impresiona aquí son las Dos Pagodas Reales (dedicadas al Rey y la Reina), rodeadas de jardines de flores impecables y con unas vistas al mar de nubes que, si tenéis suerte y el día está despejado, son de las mejores del viaje.
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Pero el parque es mucho más que las pagodas. La excursión suele incluir paradas en cascadas enormes como la de Wachirathan (preparaos para mojaros con el spray del agua) y un paseo por el sendero natural de Ang Ka, una pasarela de madera que atraviesa un bosque de musgo que parece sacado de una película de fantasía.
Al igual que en el trekking, aquí hace frío de verdad en la cima, así que llevad una chaqueta. Está a unas dos horas de la ciudad, por lo que lo más cómodo es contratar una excursión de día completo que os lleve a los puntos clave sin tener que conducir tantas horas por carreteras de montaña.

Este es uno de los puntos más polémicos y sobre el que más nos preguntáis. Siendo totalmente sinceros con vosotros: nosotros no hemos visitado ningún santuario de elefantes en Chiang Mai. Nuestra postura personal es que es muy difícil (casi imposible) encontrar un lugar donde la interacción turística sea 100% ética y natural para el animal, así que preferimos no contribuir a esa industria por precaución.
Entendemos perfectamente que ver elefantes es el sueño de muchos viajeros en Tailandia. Si decidís hacerlo, os pedimos por favor que hagáis una investigación muy profunda antes de reservar nada. Huid de cualquier sitio que ofrezca montar, bañarse con ellos, espectáculos o incluso alimentarlos.
Para nosotros, la única opción aceptable debería ser un santuario puramente NO TOUCH (sin tocar, solo observar a distancia). El único del que tenemos constancia en esta zona que sigue estos estándares estrictos es ChangChill, donde los elefantes viven a su aire (sin olvidar que son animales criados en cautividad, siempre acompañados y guiados por el Mahout) y los turistas observan desde lejos sin interferir en sus rutinas. De nuevo, revisad todo muy bien y tomad la decisión con la que os sintáis más cómodos éticamente.
Si queréis escapar del calor y ver cómo es la vida rural del norte, tenéis que subir a Mae Kampong. Es un pequeño pueblo encajado en un valle muy estrecho, rodeado de bosque y riachuelos, donde la temperatura siempre es unos grados más baja que en la ciudad.
El pueblo se ha hecho famoso por su turismo comunitario y sus casas de madera tradicionales. Lo mejor aquí es simplemente pasear por su calle principal (que es bastante empinada), probar el té local y la comida callejera que venden las señoras del pueblo, y visitar el templo Wat Khantha Prueksa, que tiene una capilla en medio del agua preciosa. También podéis subir andando hasta la cascada Mae Kampong, que está al final del pueblo. Es una excursión de día perfecta para desconectar y respirar aire puro.

Justo al norte de la muralla, cruzando el foso por la Chang Phuak Gate, os vais a encontrar con dos templos que se miran cara a cara y que no podrían ser más diferentes.
Al estar tan cerca el uno del otro, es una visita 2×1 perfecta para hacer en un paseo rápido fuera de la zona amurallada.


Para terminar la lista, no podemos dejarnos la excursión más famosa que se hace desde Chiang Mai. Chiang Rai está a unas 3 horas en coche y es el hogar de los templos más artísticos y surrealistas de Tailandia: el Templo Blanco (Wat Rong Khun), el Templo Azul (Wat Rong Suea Ten).
Tenéis que saber que hacerlo en el día es posible pero intenso, son muchas horas de carretera ida y vuelta. Si tenéis tiempo de sobra en vuestra ruta, lo ideal es pasar al menos una noche allí para verlo con calma. Pero si vais justos de días y no os queréis perder estas maravillas arquitectónicas (que son totalmente diferentes a los templos clásicos), la mejor opción es contratar esta excursión a Chiang Rai. Os recogen temprano, os llevan a los puntos clave y os traen de vuelta a vuestro hotel en Chiang Mai por la noche, resolviéndoos toda la logística del transporte.

Para que no os perdáis entre tantos templos y mercados, hemos preparado este mapa interactivo con todos los puntos de los que os hemos hablado. Podéis guardarlo en vuestro móvil y así lo tendréis siempre disponible en vuestra app de Google Maps mientras recorréis la ciudad.
La mejor época para visitar Chiang Mai suele ser de noviembre a febrero, cuando las temperaturas son más suaves, hay menos humedad y los cielos suelen estar más despejados. Es la temporada “alta”, así que hay más ambiente, pero también más gente y precios algo más altos en alojamiento. Entre diciembre y enero puede hacer fresco por las noches, especialmente si vais a la montaña o hacéis trekkings, así que viene bien llevar algo de abrigo ligero.
Algo muy importante a tener en cuenta es la temporada de humos, que suele ir aproximadamente de finales de febrero a abril, cuando muchos agricultores queman campos y la calidad del aire empeora bastante. En esos meses nosotros no solemos recomendar pasar muchos días en el norte si sois sensibles o no queréis renunciar a vistas limpias. La temporada de lluvias va de mayo a octubre. Llueve a ratos, normalmente por la tarde, pero la parte buena es que todo está verde, los arrozales preciosos y hay menos turistas, así que puede ser una buena opción si no os importa llevar chubasquero.

Chiang Mai es un paraíso para los foodies y durante nuestro mes allí nos dimos auténticos homenajes descubriendo puestos y restaurantes locales. Aquí os dejamos nuestra selección de sitios que no podéis dejar de probar, desde comida callejera legendaria hasta joyas reconocidas por guías prestigiosas.

Moverse por Chiang Mai es bastante sencillo y eso hace que la ciudad sea muy cómoda para el viajero. El centro histórico (Old City) se puede recorrer perfectamente andando. Las distancias son cortas, todo está bastante concentrado y es la mejor forma de ir enlazando templos, cafés y mercados sin complicarse con el tráfico. Si quieres ir a algún punto que te pilla algo más lejos, puedes pillar un songthaew rojo (las camionetas compartidas típicas de Chiang Mai) o un Bolt o un Grab sin problema, que suelen ser rápidos y económicos.
Una opción que nos encanta es alquilar una moto para movernos con libertad, sobre todo si queréis llegar a zonas como Nimman, Baan Kang Wat o algunos templos y miradores algo más alejados. Siempre recomendamos poneros casco, llevar el permiso adecuado y conducir solo si tenéis experiencia previa, porque el tráfico tailandés a veces puede ser un poco caótico.
Para los lugares que quedan fuera de la ciudad, como Doi Inthanon, las Sticky Waterfalls, Mae Kampong o Chiang Rai, lo más cómodo es ir con excursiones organizadas. Nosotros siempre las reservamos con GetYourGuide o con Civitatis, porque así ya incluyen transporte, guía y en muchos casos las entradas, y os olvidáis de negociar precios o de preocuparos por la logística.

Antes de que os lancéis a explorar todos los sitios que os hemos recomendado, aquí van unos consejos prácticos que os van a salvar de más de un quebradero de cabeza. Os contamos cuántos días necesitáis realmente, dónde alojaros según vuestro estilo de viaje y otros trucos que aprendimos durante nuestro mes allí para que todo salga rodado.
Esta es la pregunta del millón. Nosotros recomendamos dedicarle mínimo 3 días completos a la ciudad. Con este tiempo tenéis margen para ver los templos imprescindibles del centro y Doi Suthep, hacer la excursión de día a Chiang Rai (que para nosotros es clave) y quizás sumar alguna otra actividad como un trekking o un mercado.
Ahora bien, si podéis estirar un poco más el viaje, no os vais a arrepentir. Chiang Mai tiene muchísimos alrededores interesantes y excursiones que merecen mucho la pena, como Doi Inthanon, las Sticky Waterfalls o el pueblo de Mae Kampong. Cuantos más días tengáis, más podréis disfrutar del ritmo relajado de la ciudad sin ir corriendo de un lado a otro.

Elegir bien la zona es fundamental para moveros cómodos. Básicamente hay tres grandes opciones:
Para que vuestra experiencia sea redonda, aquí os dejamos un resumen rápido de esos pequeños detalles logísticos que marcan la diferencia y que nos hubiera gustado saber antes de llegar. Tomad nota:

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Hasta aquí nuestra súper guía con todo lo que ver en Chiang Mai. Esperamos que os sirva muchísimo para organizar vuestra ruta y que disfrutéis de esta ciudad tanto como lo hicimos nosotros. Si tenéis alguna duda con el itinerario o conocéis algún otro rincón secreto que nos hayamos dejado en el tintero, ¡escribidnos en los comentarios! Estaremos encantados de leeros y echaros un cable. ¡Buen viaje!
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